sábado, 16 de febrero de 2013

Realismo mágico, Unión.



Eso es Unión, algo irreal y extraño en el fútbol que se convirtió en cotidiano, la piedra filosofal del realismo mágico.
Unión hace quedar a Alejandro Apo y Víctor Hugo Morales como unos simples “vendehumo”, unos farsantes de la palabra que cuentan historias increíbles sobre la pelota.
Unión logra que todos los relatores del país mueran por presenciar sus partidos, curioso, no para desgarrar sus gargantas al orgásmico grito de gol, todo lo contrario, para tener una anécdota que contarles a sus nietos… “Yo relaté al equipo que no podía ganar”.
Sacheri y Galeano destilan envidia, sudan bronca, muerden el polvo de la derrota, este cuento nunca tendrá su firma, nunca será parte de sus best sellers porque tiene la propiedad intelectual reservada a un club de fútbol, “el club que nunca podía ganar”.
Unión ha puesto a trabajar a los añejos historiadores del fútbol mundial, de la incorruptible F.I.F.A., para encontrar tamaña racha negativa, tanto que han tenido que firmar convenios con federaciones como Nepal y Camboya, cuyo apego de sus ligas por el balompié es poco menos comparable al amor que tiene un capitalista por el comunismo; Alejandro Fabbri y Gonzalo Bonadeo, referentes autóctonos de la manía por la estadística futbolera ven con enormes ojos agradecidos, reescribir la historia en tiempo real, semana tras semana, sólo por el paso de las jornadas. Qué decir del Dr. Adrián Paenza, para quién la matemática le ha quedado estrecha y debe apelar a las ciencias ocultas, al espiritismo, a la magia y a la hechicería para explicar razonablemente cómo un equipo de fútbol juega a perder, o debiera decir a “no ganar”.
Unión es un fenómeno que exige ser explicado, entendido, estudiado. Hipótesis hay muchas, algunos poco conocedores de este tipo de pasiones tercermundistas han lanzado una teoría revolucionaria, Unión buscó la gloria por el camino inverso. ¡¿¿Quéeeee??! Quizás no le quedó otra opción, sus dirigentes sabían de las limitaciones para acceder a campeonatos locales, internacionales o extraterrestres, y habrían intentado obtener esa “reputación, fama u honor que resulta de las buenas acciones”, tal es el significado de la palabra Gloria para la Real Academia Española de Letras por el método de perder y perder y perder de manera repetida. Para los que preguntan cuáles son las buenas acciones que realiza Unión para conseguir esa fama…y, bueno, jugar a ganar para que ganen sus rivales, la buena acción del día. Fin de la teoría.
Unión, ese “equipo que no podía, no sabía o quería ganar”, consiguió ser comparado con la afamada escuela catalana del Barcelona, porque todos los rivales que debían enfrentarlo, le temían. Resulta llamativo que la semana previa a enfrentar a este rival “devaluado” en puntos, estén tan atentos a sus esquemas tácticos, y la respuesta es por demás de impactante, nadie quería ser la tapa del lunes por ser el primer equipo al que Unión le gana luego de meses sin hacerlo!!! Enorme responsabilidad pesa sobre los grandes del fútbol argentino, Independiente, Racing, Boca, River, Velez podrían perder un clásico pero no ser el chiste del lunes en los bares por perder con el Tate!!!
El “equipo que no gana” genera, a contramano de los consejos que reparten los gurúes de la economía, una impresionante catarata de beneficios, miles de aficionados de distintos equipos se pegan a la pantalla de los televisores para alentarlo con el sólo objetivo de aplicar la empatía que genera apoyar al “más débil” de turno.
Los hinchas del “equipo que no gana” son reconocidos a nivel mundial por el fanatismo sin precedentes, ¿en cuántos países se puede encontrar a fanáticos que saben cuál será el resultado de un match y sin embargo enarbolan la ilusión bajo la bandera de “hoy es el día”, “ganamos el primero y la suerte cambia”?. Suerte, esa es la responsable, la palabra que actúa como partícipe necesaria que fecha tras fecha los convierte en la víctima de esta película con guion épico y final trágico. Aunque debiera decir que, en lugar de ser un film, es una serie con capítulos continuados donde los malvados van cambiando de cara pero no de desenlace, una semana es el ave negra del silbato, otra será la A.F.A. mafiosa que ha declarado, a través de sus múltiples engranajes subterráneos que Don Julio (no es César) ha sentenciado con voz suave “Alea Iacta Est” (la suerte está echada) para este equipo. Algunos episodios remarcan la maldad de la pachamama con campos de juego en mal estado que provocan los errores en la definición de los delanteros o en los cálculos del arquero, otros, a elementos sobrenaturales como caídas de meteoros, cortes de luz sin explicación o botines embrujados por el ungüento que utilizan los utileros.
Mientras escribo esto, ya habrán pasado 25 fechas sin conocer la victoria, pero qué son 3 puntos mediocres ante la atractiva y tentadora oferta de ser parte de la historia del fútbol, de trascender más allá de lo que mi cuerpo resista al paso del tiempo. Unión, el “equipo que no gana”, no corre detrás de ASCENDER o DESCENDER, Unión busca TRASCENDER, palabras cacofónicamente parecidas pero pasionalmente distintas.
Como diría un viejo amigo…QUE NO SE CORTE.
Pido disculpas a los que leen esto y se llenan de bronca, no soy escritor y, como verán, manejo muy mal la “fina ironía” con la que intenté expresar el dolor que me provoca la realidad, intenté cambiar mueca por sonrisa. Abrazo.

1 comentario:

RUBEN SIXTO dijo...

No quiero ni pensar caro escritor el momento en que Colòn tenga que enfrentar en el 15 de abril a este "realismo mágico". Hasta que estoy pensando que para contrarias esa voluntad de "no ganar", se podría hacer una excepción, dejarlos triunfar y de esa formar "arruinamos" su "trascendencia" y desorientamos a la ya totalmente perdida brújula de su hinchada.Y que lo jueguen de día porque si nò son capaces de cortar la luz para que la AFA los sancione con la pèrdida de puntos. ¿QUE TE PARECE?