jueves, 28 de octubre de 2010

Néstor y la referencia obligada.

Me perdí. En algún momento llegué a preguntarle a mis cercanos si era verdad lo que estaba viviendo.
Que Cobos diga "se fue un gran presidente", que Clarín titule "Kirchner marcó una época", que los más acérrimos opositores, que no hace más de una semana, deseaban la muerte (y de la presidenta también) ahora valoren su partida me pone mal.
Porque mi niñez mental que simplifica el mundo entre buenos y malos se esfumó, perdió rangos valorativos. Quién es más bueno y quién más malo.
Con Néstor se fue un referente, de lo que se debía hacer o de lo que no, del mejor presidente o del poder corrupto por excelencia, del defensor de los derechos humanos o del manipulador setentoso. Todos lo tomamos como referencia obligada, para halagar o para destruir. Y ahora??? Quién podrá defendernos??? El Chapulín Colorado???
De alguna manera los políticos se dividían entre los que estaban más acá o más allá del pingüino. Él era el agua del vaso que algunos festejaban como mitad lleno y otros insultaban como mitad vacío.
Ante semejante amplitud calificativa que genera odios y rencores (que, a fuerza de sinceridad, él se dedicó a azuzar) lo más cercano a la objetividad que puede quedar en una gestión política son los benditos números.
¡Marche un Paenza para la mesa 4!
En eso no me meto pero tengo la sensación que hizo muchas más cosas positivas que negativas y que algo mejor estamos que desde aquél 2002-2003.
Es la misma sensación que me hace pensar que si tengo que tomar una decisión en qué lugar de la historia pararme no me queda duda alguna. Entre los desalmados que festejaron con bombas de estruendo en los barrios más paquetes como Costanera y el dolor de los negros de los barrios olvidados que ven partir a un tipo que se acordó de ellos una vez en la vida con la asignación universal o la jubilación sin aportes, ya sé con quién tengo que llorar.
La historia lo va a poner en su lugar.
De todas formas no dejo de sorprenderme cuando observo la cantidad de personas que lo despiden.
Sí, seguramente habrá aquellos que pasarán por su féretro para asegurarse de que no estará en el 2011, pero qué se le va a hacer, también gritaron ¡Viva el cáncer! en la década del 50.

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