jueves, 26 de agosto de 2010

Lucifer vs. Belcebú. El infierno está encantador.

Se percibe el hedor de una batalla decisiva. Se oyen tambores de guerra. La enjundia, el honor, el coraje y la lealtad se ponen a prueba. Correrá sangre, y mucha. Y será la nuestra, la de todos. Lucifer y Belcebú se desean la muerte mutuamente.
Esto no forma parte del libro del Apocalipsis ni es un fragmento de los discursos de Elisa Carrió, es tan sólo una metáfora deslucida e insignificante de la realidad que destilan Kirchner y Magnetto.
Están lejos de la canonización y tampoco les interesa. Sus vidas convierten a Maquiavelo en el Chavo del 8.
Porque se conocen saben que son lo mismo, que sus actos se reflejan, se parecen, se igualan.
En el fondo se envidian porque reconocen que los movimientos de uno lo podía haber hecho el otro. Y en la soledad de sus pensamientos seguramente se admiran y se lamentan no estar en el mismo equipo (aunque alguna vez lo hayan estado).
Pero entienden que el enfrentamiento es la lógica consecuencia de comprender que el poder se ejerce y nunca se comparte. Por eso y para eso viven. El poder que excita, que da placer. El poder de dar para ser magnánimo y de pegar para corregir errores.
Es triste ver tanta inteligencia dedicada a hacer daño.
Es doloroso ver que mis banderas sean manoseadas y ensuciadas por estos demonios.
Me aflije ser el forro de sus intereses personales. Usan, tiran, rompen y vuelven a usar mis ideales.
Saben que quiero la asignación universal para los niños, el 82% y el Pami sano para los jubilados, una nueva y mejor ley de medios, la estatización de las AFJPs, el juicio y castigo para los delincuentes de ayer y de hoy, el fútbol para todos, la verdad sobre Papel Prensa, etc, etc., etc.
Y estos HDP los utilizan para herirse, para matarse. Kirchner a través del poder bastardeado de las instituciones y Magnetto a través de las tapas de un diario que hace décadas tiene como único objetivo vender realidades al mejor postor.
Ni Kirchner ni Magnetto pueden explicar sus patrimonios. Kirchner usó los votos que las urnas le dieron para limpiarse el culo, Magnetto usa las tapas de Clarín para envolver los huevos míos y venderlos.
Kirchner hace negocios en la función pública y los dineros de todos, Magnetto amasa fortunas en la función privada y las realidades de todos. Clarín sabe que la mejor información y la que más se cotiza no es la que sale en tapa sino la que se oculta en ella. Artilugios periodísticos.
No les creo a ninguno y son pocos los que creen en ellos, pero qué les puede importar lo que uno piense?
Esto es poder y quien lo desee debe luchar en el barro para conseguirlo. Y se sabe que del barro nadie sale limpio.
Escribí tanto bla bla pudiendo haber utilizado la sabiduría de mi abuelo que acostumbraba a resumir las cosas en una frase. Al ver a Kirchner y Magnetto hubiese dicho "son la misma mierda con distinto olor".
No lo digo yo, eh!!!!
Lo decía el malhablado de mi abuelo que por suerte no está en la tierra para defenderse ni para pegarme un cachetazo por lo soez de este escrito.

jueves, 5 de agosto de 2010

Infeliz Fort - Por Ricardo Montamé.

Si el chocolatero te cansó, hinchó las bolas o colmó tu paciencia, esta es la canción para vos.
Todas las noches antes de dormir cerrá los ojos y cantala para que Ricardo Fort desaparezca de tus pesadillas.Aménnnnnnn!!!!

lunes, 2 de agosto de 2010

El dulce encanto de estar siempre en el lugar equivocado.

Confieso que no sé por qué lo hago ni cómo llego siempre al mismo lugar, pero tengo una atracción inmanejable para estar, constantemente, en el sitio equivocado, aquel en que no quiero estar.
Es increíble, ensayé explicaciones varias, miedo al cambio, a perder mi pequeña porción burguesa, dejarse llevar, cansancio, hastío, etc. Soy Nemo, un pez arrastrado en las corrientes del salvaje océano humano. Voy dónde me lleven, no pienso, simplemente dicen dónde ir y allí estoy.
Me mudé a una casa que detesto, por lo lejos que está de la civilización, pensando en que un poco de tierra y verde césped me harían un tipo más tranquilo, que el aire que respiraría rozaría la paz, una pintura típica de las revista Despertad de los mormones donde vería a mis hijos correteando por ahí y diciendo "esto es el paraíso". Pero las canillas, cañerías, pisos y demás ñañas de construcción precaria y coimera me volvieron a la realidad de una cachetada al bolsillo, más que cachetada un afano. Un bajón se apoderó de mi cara y la pregunta "¿qué hago acá?" revoloteando mi mente. Y algunos creen que pagar menos alquiler es bueno!
Trabajo hace casi veinte años en un lugar lleno de cálculos y estrategias para pagar menos impuestos y que los ricos sean más garcas, veinte años de los que me quedan más arrugas, kilos de sertal compuesto en mi cuerpo y angustias al por mayor, veinte años que nadie te agradece y que refuerzan el "¿qué hago acá?". Y algunos creen que veinte años no es nada!
Políticamente correcto para un tipo apolítico significa participar de cumpleaños, fiestas, reuniones y eventos con personas que poco y nada tienen en común con uno, que no elegiría para ser mis amigos y menos para compartir una cerveza. Pero hay que quedar bien!
La "cara de póker" es mi estrategia favorita y que despliego a diestra y siniestra para sobrevivir a las "caras de culo" que amenazan y me seducen con una habilidad que mi resistencia se entrega casi sin luchar a fruncir el ceño. Y se quejan que tengo malhumor!
Manejo un auto que de a ratos se niega a arrancar en medio de una catarata de asesinos y suicidas del volante que respetan la vida ajena como si fuera un papel de caramelos. Por momentos, mirando el espejo me veo transfigurado, no me reconozco, entre tanto insulto, puteada, frenos desmedidos y presión en ascenso. Qué feliz que me siento caminando!
Estoy lleno de tecnología (relojes, celulares, despertadores) que me sirve sólo para llegar a tiempo donde no quisiera llegar nunca. Y siempre llego tarde! Paso la mitad del día "en camino a", mucho más tiempo yendo que estando.
Me desespero por trabajar para tener tiempo de hacer lo que deseo pero me parece que el deseo se niega a tenerlo conmigo. Por H, por B, por X o por todo el abecedario me quedo con ganas de rascarme el higo como se debe, de ver el estreno del mes, de jugar un partido en la play de los chicos, de hacer radio, de ir al teatro, de ser yo.
Pensándolo un poco y sólo a modo de excusa facilista creo que los planetas no se alinearon, que la responsabilidad se ensañó conmigo y que el miedo de ver a mis hijos navegar en la necesidad que me atravesó en la infacia y adolescencia me hacen un tipo limitado, dejé de correr los riesgos que me daban la adrenalina necesaria para sentirme vivo.
Convivir con la pobreza potenció mi lado pragmático, una lástima que lastima.
¿Por qué llegué hasta acá escribiendo? No sé, como siempre.