viernes, 23 de julio de 2010

Perdón, Maxi, pero nadie fue aunque todos lo sabían.

Es paradójico pero con Maxi todo fue mini.
Maximiliano vivió (una forma elegante de decirlo) sólo 3 años. Claro que 3 años habrán sido una eternidad para un cuerpo tan chico.
Una eternidad llena de hambre, de angustia, de soledad, de golpizas, de carencias, de desamor, de dejadez, de MIERDA.
Sin poder defenderse de los hijos de puta.
Esos hijos de puta que le dieron la puta vida que no se merecía.
Esos hijos de puta que sabían de su caso, quizás uno más, un número correlativo, y que hicieron lo que hacen todos, echarle la culpa al otro.
Esos mismos hijos de puta que ahora lo pondrán en una estadística de mortandad infantil y se llenarán los ojos de lágrimas para explicar de manera didáctica la brutal realidad del pobre y llenarán innumerables e innecesarios papeles para pedir mayor presupuesto en el área donde desarrollan sus actividades.
Esos hijos de puta que miraron para otro lado cuando lo veían desgarbado, desnutrido y arrastrándose por ahí.
Esos hijos de puta que, bañados en trajes y perfumes importados con título de juez, se escudan en axiomas del estilo "estamos tapados de trabajo" y "no hay presupuesto". Pero se preocupan por la adopción de parejas gays.
Esos hijos de puta que se tapaban los oídos cuando sonaban los "golpecitos" correctivos.
Me duele escribirlo, siento en mi piel el tronar de cada una de las barbaridades que la vida le endosó a un nene de 3 años.
Nadie hizo nada, no hicimos nada. Un físico demasiado débil para responder a tamañas agresiones.
Lo dejamos solo, somos los primeros responsables.
Párrafo aparte, si hubiera alguien "arriba", allá donde duermen las plegarias, tendría que haber intervenido milagrosamente pero sólo oigo silencio.
Y el que calla...otorga
Perdón por las groserías, perdón Maxi, yo también soy un hijo de puta.

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