jueves, 18 de junio de 2009

Vivir de Peña.

Lo descubrí hace años a través de un personaje suyo, Dick Alfredo, un locutor centroamericano sin límites morales ni éticos, verborrágico y obsceno. Me despertó la curiosidad esa locura y empecé a hurgar un poco más en este "enfermo mental" como lo llamaban en Santa Fe mis conocidos.
No me dejé atraer por su teatro tanto como por sus sonidos. Amé al Fernando Peña radial, donde el estudio de radio era una competencia de egos, una orgía de personajes que peleaban entre sí por ser el más escuchado. Todos tenían su vida, sus pensamientos, su idiosincracia pero un sólo génesis, la garganta Peña. Era su cabeza, su mundo, su interior expuesto al mundo. Él, su guerra interna y un micrófono.
Parecía Highlander, un inmortal, era común escuchar "tiene cáncer, tiene hiv, tiene neumonía, es un vademecum caminando pero va a salir". Lo que para cualquier humano sería un final anunciado, en él era un paso más y seguía como si nada.
Sentí más curiosidad y comencé a ver en sus personajes un enorme rompecabezas que formaban al verdadero Peña, donde cada uno gritaba lo que Fernando sufría y necesitaba.
Algunas cosas me quedan claro y es que, a pesar de lo que muchos digan, su vida fue una gran y lenta agonía. Buscó siempre el dolor disfrazándolo con el título de "hago lo que quiero y soy feliz". Mentías y nos mentías.
Rompió todos los límites, no para ser feliz, sino porque el dolor era su oxígeno, su combustible.
Huyó de su infancia triste, autoritaria, matriarcal y solitaria. Se puso a jugar con sus miedos y convivió siempre con el más grande de todos, el miedo a morir.
Se defendió de la vida como muchos lo hacen, atacando. Contra todo, contra todos y a pesar de todos. El ataque fue su mejor defensa.
Su mejor libreto fue su vida. Sus enfermedades y sus tratamientos, sus amores y sus odios, sus tristezas y alegrías.
Fue un cobayo de la medicina y un experimentador de la vida.
En un día de pena, todos viviremos de Peña.

3 comentarios:

Mamas en circulo dijo...

muy bueno tu blog!! lo conoci a traves de rosario3. salio en verso...jaja.
saludos desde rosario.
ceci

Siquerestefajo dijo...

Muy bueno tu post, te felicito, captaste el arquetipo que este individuo nos regaló para movilizar nuestra sensibilidad

Rosarioso dijo...

A mí también me gustaba más el Peña radial que el teatral.

Muy bueno tu homenaje.

Saludos