miércoles, 10 de junio de 2009

La payasada Grassi. Veredicto Grassioso.

Helado, boquiabierto, indignado, triste, desilusionado, con la moral por el piso. Así fue la sucesión de sentimientos que me embargaron mientras escuchaba el veredicto Grassi, una sentencia Grassiosa.
Suponiendo que el tribunal haya actuado a conciencia, de buena fe, con la más absoluta de las imparcialidades y considerando todas las pruebas, esgrimiendo un veredicto sin presiones ni "arreglos", todo es una gran payasada.
Aunque sea un sólo caso probado, 15 años para un violador, abusador y corruptor de menores agravado por la responsabilidad de alimentar y cuidar del niño abusado, y que, de yapa, pase sus días caminando a la par nuestra, esos tontos que tratamos de cumplir la ley, es un insulto.
Una burla más de un sistema que merece un "Nüremberg", un "cacerolazo", un "que se vayan todos", una gran depuración.
El padrecito puede visitar su Fundación de día, de noche no, claro, porque es un violador diurno. Puede elegir a cualquier presa como si fuese un "diente libre" y saciar su apetito sólo en horarios donde brille el sol.
Mientras Raúl Portal se arroga una "victoria dolorosa", donde "perder un set" sirve si "ganás el partido". Así de patético somos. Comparar un partido de Roland Garros con una persona que tuvo la "suerte" de ser abandonado, huérfano, hambriento y caer en las garras de un sicópata sexual es de...hijos de puta. No cabe otra definición.
Es cierto, el niño abusado era un pobre, sin buffets de abogados pagados por Yabrán's family o de la talla de Pierri o Carlos Telleldín, no tenía amigos impolutos como Neustadt, Hadad, Menem, Julio Ramos o Monseñor Laguna ni aportantes del pedigree de la familia Soldati (Transportadora de Gas del Norte, Sociedad Comercial del Plata, Tren de la Costa, etc.) o Mariano Grondona.
Cuando observo estos hechos me queda claro el por qué del sí a las candidaturas testimoniales, de la fiesta de los 90, de la corrupción estructural, de los viudos Carrascosa o Macarrón libres, de los ex-jueces Nazareno, Bernasconi, Galeano, de las investigaciones de Faggionatto Marquez, del impresentable "spartacus" Oyarbide, Axel López (liberador del asesino-abusador de Caballito), etc, etc, etc.
Espero que sirva de cachetazo a aquellos susanólogos o defensores de los métodos de "paredón y meta bala" de Cacho Castaña y Roberto Piazza. De qué sirven bajar la edad de imputabilidad y la pena de muerte con jueces como éstos. Nada. O sí, para llenar de negros y pobres las cárceles.
Y mientras tanto, el diosito bueno que está en los cielos nos da un instrumento de su amor en la carne y el cuerpo de Don Julio César Grassi. El que come de su cuerpo tendrá la vida eterna.
Ah, me olvidaba, hay víctimas del "curita amor" con su vida destrozada. Muertos en vida.
PD: egresé del Colegio Don Bosco, fui alumno salesiano. Siento vergüenza. Perdón por esta lacra llamada Grassi.

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