jueves, 2 de abril de 2009

Vacunados de democracia.

Tomé esa frase prestada que una abuela anónima utilizó para contestar el por qué traía a su nieta de 5 años a la despedida de Alfonsín, "la traje para vacunarla de democracia".
Sin dudas que estamos asistiendo a un hecho histórico, no por la muerte de una persona, sino por la cantidad de símbolos que se presentaron en estos días de duelo.
El ex-presidente consiguió, después de muerto, cosas que ningún vivo hizo.
Juntó a todo el arco político, toda la basura trajeada estaba ahí, no sólo para rendirle homenaje, sino para sentirse cerca del pueblo, para poder lavar parte de sus conciencias, llenas de agachadas, de dobleces, de entregas y de mezquindad. Esos políticos vinieron a buscar algo que difícilmente conseguirán, un homenaje.
Ver en un mismo recinto a personajes como Menem, De la Rúa, Kirchner, Duhalde y de allí para abajo, a cuanta persona cree que por vivir de la política lo hace político, causa algo de bronca, de dolor y de sensación de injusticia. Rodeaba el solitario cuerpo de Alfonsín una fauna carroñera que, si de números fríos hablamos, superaban en varios millones de dólares en bienes personales malhabidos el valor material del Congreso pero que se transforma en un simple grano de arena cuando lo comparamos con la dignidad.
Como reza una publicidad, hay cosas que el dinero puede comprar pero para el reconocimiento y el respeto, sólo ética y moral.
Si "alfonso" se levantaba del féretro y miraba de reojo esas caras, seguramente hubiese querido morirse de nuevo sin antes haberlos mandado a la mierda a todos.
Este momento es de la gente, no de los políticos, que siempre quieren adueñarse de lo que le pertenece al pueblo. Ellos encerrados en el Congreso, la gente en la calle, Alfonsín con el pueblo.
La gente fue a despedir, no a un presidente que hizo una gestión sobresaliente, ni un gobierno brillante, fue a llorar al tipo común que vivió y murió como ellos, sin enriquecerse a costillas del pobre.
No es casual que no haya bombos, ni choripán, ni tetra, ni colectivos pagos, ni promesas de planes asistenciales, no es casual que el cielo amague con llorar y salga el arcoiris, no es casual que sea el ejército el que tenga que rendirle honores cargando su féretro, ese ejército que tanto lo maltrató. Nada es casual.
Tampoco es casual que se juntaran miles de personas, una cantidad muy superior a los votos conseguidos por la UCR. Algo de vergüenza deben sentir los Angeloz, los Cobos y los Morales. Y algo de risa también, si pensamos que el lugar de "alfonso" lo puede ocupar Nito Artaza. Ja.
Y el silencio, un ruidoso silencio que habla por demás. Tal vez, Don Raúl, si le permitiesen decir unas últimas palabras, hubiesen sido "Que se vayan todos, que no quede ni uno solo". Pensándolo mejor, no lo creo, era un tipo demasiado honorable para caer en esto.
Un hecho histórico, hay un político que descansa en paz, en cuerpo y alma. Raro, no?

1 comentario:

MoNo dijo...

coincido con muchos de los párrafos aquí escritos sobre el ex presidente; lamentablemente veo un cierto tono de discriminación y rencor en este "No es casual que no haya bombos, ni choripán, ni tetra, ni colectivos pagos, ni promesas de planes asistenciales"... para colmo, para tu desgracia, el seudoperiodista Alaniz en su columna del pasquín dice casi lo mismo. No nos dejemos llevar por la pasión, veamos lo bueno que tuvo don Raúl y aplaudamos de pie, pero no tapemos lo otro, lo que lo hizo humano, sus errores y sus fracasos; no se murió el Padre de la democracia, se murió el primer presidente de la restaurada democracia, un buen Presidente; el verdadero Padre de la democracia es el Pueblo.
saludos