martes, 3 de febrero de 2009

Nelson Castro, te espero en Santa Fe.

A Nelson Castro lo censuraron. Uh, vaya novedad en Argentina. Y lo triste es eso, que ya no sea novedad la censura, que se olvide en un par de días, que a nadie le importe.
Claro, tenemos demasiados problemas económicos como para preocuparnos por un tipo que ejerce el periodismo. Nadie le pide que investigue, ni que intente buscar la verdad o que pregunte. Vale más una mentira que te haga feliz que una verdad que te amargue la vida.
Siguiendo los pasos de cuanto signo político gobierne, el poder de poder puede lo que vos no podés (permítaseme el juego cacofónico).
Pasó con radicales, peronistas y milicos. Lo sufrieron Leuco, Lanata, Víctor Hugo Morales y hasta figuras de la talla de Tato Bores.
¿Y por casa cómo andamos?
Por suerte Santa Fe es una isla, acá la censura por parte del poder político no existe porque los propios medios tienen la capacidad de matizar su opiniones, de endulzarlas o simplemente de omitirlas. Aquí hacemos las cosas más sencillas, un hola ameno, pregunta de rigor, nada de re-pregunta, hablamos del tiempo, de fútbol, de amor y nos despedimos con un beso y un abrazo, en lo posible con un chiste corto para que el entrevistado se sienta cómodo y quiera volver a atendernos.
La única prerrogativa es: NUNCA DEBEMOS DEJAR EL ENTREVISTADO NOS CORTE.
Aquí, el señor Castro nunca hubiese sido censurado porque directamente no hubiese tenido lugar en ningún medio.
Para los que se inicien en el hermoso camino del periodismo les aconsejo que no se molesten en intentar dejar currículum, cds, books, etc. a gerentes de programación o jefes de locutores de los medios más importantes, diríjanse rápidamente a los que en realidad "arman" las grillas de programas en los imperios mediáticos santafesinos. Y éstos son, por orden de aparición: Palacio Municipal, Casa de Gobierno, Legislatura, lotería, gremios poderosos, la iglesia (en todas sus variantes) y hasta las cámaras de comerciantes.
Como conformar a todos estos "jefes" es una tarea titánica y casi imposible de concretar, lo mejor es hacerse el "heavy re-jodido Lanata" en alguna modesta FM barrial, no vaya a ser que por esas casualidades de la vida algún alcahuete de ocasión le susurre al oído del poder que un simple mortal los está desenmascarando y mostrando sus carencias a sus súbditos.
Olvídense de entrar a LT9/LT10/El Litoral/Canal 9/Canal 13, con la banca del kiosco "La Turca", el Cyber "El Fumanchú" o la pilchería "La guarra". Sólo recibirán como respuesta un agradable "cualquier cosa, te llamamos".
Esta ciudad es hermosa, es casi un paraíso porque no existen denuncias de corrupción, malversación de fondos, políticos presos, empresarios poderosos investigados, ni curas detenidos por abuso de menores. Nada de eso ocurre, ni policías encubridores, ni zonas liberadas, ni trata de blancas, ni red de prostitución, ni laboratorios que fabriquen estupefacientes. Lo máximo que podemos encontrar son veredas rotas, caños de agua deteriorados o multas por estacionar sin ticket.
Dale, Nelson, venite a esta city y sé feliz. Para qué te vas a amargar!!!
¿Acaso no preferís una mentira que duela a decir una verdad que mate?

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