viernes, 12 de diciembre de 2008

Suicidio asistido??? Con vos a muerte!!!

Nadie quiere morir, nunca, aún cuando en algún momento de la vida se sienta derrotado, abatido, sin fuerzas, enfermo, hiper depresivo, sin laburo, despechado por un amor no correspondido o haya sufrido la pérdida irreparable de un ser amado. Siempre pasás por etapas donde te sentís morir un poco o mucho, pero pasado un tiempo, las heridas van doliendo menos y, aunque sigan estando allí para recordarnos lo que nos costaron, nos aferramos a la vida.
Aún cuando hay días que vemos oscuridad, al despertar del día siguiente algo o alguien nos da una luz de esperanza y nos da la excusa para seguir.
Supongo que el suicida hasta último momento duda si apretar el gatillo o no, supongo, porque es el instinto puro y animal de supervivencia. Es la esencia, doña naturaleza.
Es raro, si no fuera por la razón, que de tanto abusar de ella termina aplastando el corazón y el instinto, no recurriríamos a la ejecución de la cláusula gatillo de la vida. Pero son razones que la propia razón no entiende.
Pero comprendo y justifico a la razón. Por qué alargar una agonía, un dolor físico, un duelo. Por qué? Por miedo al castigo divino?? Puede ser más duro que el terrenal?? Por creer en milagros?? Por amor?? Por egoísmo??? Por que sí??
Estando con todas las facultades intactas puedo decidir cómo vivir pero no cómo morir. Esa es la libertad completa, cómo vivir y cómo morir.
Creen que es una decisión fácil? No lo creo pero quiero estar lúcido para tomarla.
No quiero ser una carga al pedo, no quiero babearme, orinarme, defecarme sin tener posibilidades de cura. Amo demasiado a mi familia para verlos morir conmigo. Suficiente será verlos enfermarse junto a mí.
Lo que no hice hasta ese momento, no lo haré ahora. No sé después. Quién lo sabe.
Mi vieja creía mucho en dios, amaba la vida, la peleó a muerte (irónico, no?) conectada 3 veces por semana a un riñón mecánico y un día dijo basta. Se dejó ir. Me enojé con ella y su egoísmo. Maldije su decisión. Le tiré toda la jurisprudencia que la dialéctica humana tiene para estos casos. Incluso la extorsioné con los nietos que se perdería de disfrutar. Quise adueñarme de algo que no me pertenecía, la de su libertad de elección.
Y se fue en paz sabiendo que no sufriría más. Quién era el egoísta?
Ah, creía que la vida era un regalo de dios que los humanos no podíamos rechazar. Y no conoció el suicidio asistido.
Y say Live and Let die. No more. Me buscaré un abogado para el Juicio Final.

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