lunes, 17 de noviembre de 2008

En Santa Fe hay olor a chancho quemado.

El senado santafesino está en un tire y afloje por la sanción de la Ley de Unión Estable de Parejas que garantizará los mismos derechos estatales para todas las parejas heteros, gays, lesbis, etc.
Otro quilombo más!!! Ya visualizo las peleas entre los "progres" y los "conserva".
Que no es natural, que es inmoral, que dios nos va a castigar, que es anormal, que va en contra de la familia, etc.
Habría que preguntarse qué es ser normal y qué se considera familia.
La familia tipo como tal, murió hace rato. Mi infancia me enseñó que mi verdadera familia estaba en los amigos, que me "mataron" el hambre y me vestían mientras mi viejo se olvidaba de nosotros.
La familia es el lugar donde sos feliz, donde tenés contención y posibilidades de crecer.
Entonces, por qué las parejas homosexuales no pueden ser consideradas familia?
Hemos conocido miles de padres biológicos que golpean, violan y se desatienden de sus hijos. De curas que rechazan lo "antinatural y anormal" mientras se "encariñan" con sus pupilos y monaguillos.
Respetar las divergencias. Esa verdad de perogrullo es una espada de Damocles, se hace muy difícil de aceptar las diferencias que no son más que la encarnación de los propios miedos internos que tenemos todos.
Los "open-mind puros" no existen, son un verso, un invento cool de esta época. Todos tenemos un enano facho, un alma negra, un toque discriminatorio, algo que nos avergüenza mostrar y es por lo que muchos tratamos diariamente de combatir.
En algún momento de la vida nos ataca la ortodoxia y defendemos a muerte preceptos impuestos hace miles de años por quién sabe quién.
No podés negarlo, aquí van algunos ejemplos:
La mayoría de los padres desean en lo más íntimo del corazón que el nene le salga bien macho, que resuelva las cosas a los golpes, que sea jugador de "fulbo" y se "levante" todas las minitas y que la nena sea una princesita, una lady, una muñeca que se pasa la vida en espera del príncipe azul que la lleve al altar vestida de blanco y en lo posible, virgen. Nadie imagina los hijos "homos".
Y voy por más ejemplos. Odiás al que lleva la camiseta con los colores de tu rival, al que vota al partido que no te gusta, al que te limpia el parabrisas, al que hace malabares en el semáforo, al que te cuida el auto, al que es emo/flogger, al que cree en otro "dios" o no cree o cree más o menos, al que habla mal y al que no habla, al que camina torcido, al que no ve, al puto y a la "torta", al que gana por fanfarrón y al que pierde por fracasado, al negro porque te da miedo, al rubio porque te da envidia, a todos un poco y un poco a todos. Incluso nos discriminamos a nosotros mismos cuando decimos "esa mina es mucho para mí", "no me merezco este laburo", "no creo que me acepten en el club", etc. Minga que somos amplios!!!
Aceptemos que no nos aceptamos!!! Para atacar la enfermedad es necesario reconocerla, para poder crecer, para ser mejores. Es una lucha interna e intestina. Tiene que ver con eso que llamamos "gustos".
Le tememos a lo que no conocemos y nos tenemos miedo porque nos conocemos mucho. Miedo al cambio. Miedo a lo distinto. Miedo a que nos convenza de algo que creíamos equivocado. Miedo al error. Miedo a que los chicos pregunten por qué se besan dos hombres o dos mujeres en la boca. Miedo a decirles cómo nacen los bebés. Miedo a todo.
Relax, esa es la clave. Relax, pensar y vivir diferente no es grave.
Igualemos en la diferencia. Todos merecemos el mismo reconocimiento del estado.
Si los homosexuales quieren la Unión Civil, símil matrimonio, que la tengan. Merecen sufrir lo mismo que sufrimos los que nos casamos. Ay, perdón, se me salió la cadena.
INADI, una querella por acá!!!!

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