lunes, 3 de noviembre de 2008

Elogio de la "Lenti-tud".

ermiso, señor Carl Honoré. Voy a tomar el título de su libro "Elogio de la Lentitud" para hacer una apología de nuestra "lenti-tud".
Este movimiento mundial que contradice la adicción del ser humano por la velocidad, por el ahora, por la prisa, me viene de perillas para tomarme unos minutos y hablar del mejor lento del país. No es Riquelme (aunque podría serlo), no es el Poder Judicial ni los impuestos que vuelven al pueblo muy de vez en cuando, no es el cerebro de Karina Jelinek ni la recuperación del poder adquisitivo del salario, ni siquiera los comentarios con freno de mano de Joaquín Morales Solá, hablo del único lento que nos importa a los santafesinos, Ariel Tarico, "el lento".
Este "chantafesino" de veras, tiene todos los defectos que los mediocres como nosotros envidiamos. Tiene apenas 24 años, o sea, es un pendejo. Tiene una irreverencia propia de la libertad de ataduras y compromisos de la vida. Tiene un conocimiento, exagerado para su edad, de la historia argentina. Tiene, quizás lo único que le vino del más allá, una capacidad de imitación vocal, gesticular y de personalidad que he visto en pocos imitadores/humoristas/actores en la Argentina. Además es caricaturista. Basta, me cansó.
Humoristas o los que creen serlo, hay millones, florecen en cuanta peña haya. Córdoba es una cantera inagotable de ellos, y los hay de toda especie: chistólogos, cuentistas, monologistas, etc., pero en la historia del humor nacional son pocos los elegidos y aceptados por la gente para hablar de política.
Tratando de hacer memoria diría Pepe Arias, Enrique Pinti, Tato Bores yyyyy....me quedé!!! Puedo incluir a los humoristas gráficos como Landrú, Nik, Rep, Sábat y más. Hay tan pocos que Lanata es el capo de un revista y un referente es Mario Pergolini con su CQC!!!!
Artaza, Cherutti, Freddy Villareal y algunos más son sólo caricaturistas, deforman el personaje con sus clichés, no hacen imitación, parodian. Por eso los dejo fuera. Además, están más cerca de las plumas y las muñecas de quirófano que del humor político.
Hacer humor político es muy difícil, sobre todo con la presión de los medios por "quedar bien" con el gobierno de turno y por las suculentas pautas publicitarias que pueden silenciar cualquier esbozo de crítica, ya sea por el poder público como el poder real, el económico.
Hacer este estilo de humor exige conocimientos de la realidad y una cierta sensibilidad social. Es mucho más redituable hacer teatro de revistas que meterse en la basura diaria sin quedar pegado con algún comentario y te tilden de desestabilizante opositor o recalcitrante oficialista.
Pues bien, resulta que este pibe tiene todos los atributos para ser un paria en los medios.
Difícilmente podés encontrar alguien que imite bien muchos, muchísimos personajes, con un oído cuasi absoluto, pero además, darle personalidad propia y poder hacerlos queribles dentro de su "microclima". Y si a eso le sumás contenido, lectura entrelínea, conocimiento histórico y repentización, lográs un producto muy parecido a la perfección. La perfección, cuando se habla de imitar, es no reconocer auditivamente la diferencia entre el imitador y el imitado. No saber cuál de los dos es quién habla.
No soy amigo de "El lento", sí tengo una relación de respeto y de cariño por un tipo que, con el correr de los años, está destinado a ser un grande. La sensación que tengo, para hacerlo entendible, es la misma que siente un hincha del fútbol que, ya sea por ser un mal jugador, por haber sufrido lesiones graves o simplemente porque la vida lo llevó por otros caminos, ve realizado parte de sus sueños y anhelos cuando observa jugar a Maradona, como un padre siente identificación por un hijo. Lo sé, es para Freud, pero la obra social no me cubre el tratamiento.
Mientras tanto me dedicaré a disfrutar de un genio en formación y crecimiento constantes.
Ganará muchos Martín Fierros, Premios Éter y cuantos allá aparezcan.
Siento felicidad y el pequeño orgullo de decirle a mis nietos, en algún momento, YO CONOCÍ AL LENTO TARICO. Y ellos me dirán, "estás viejo, abuelo, tomá la pastilla".
Larga vida a este pendejo!!! Ah, lo de lento es para la persona, no para el personaje.

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