jueves, 30 de octubre de 2008

Perdón Alfonsín

En 1983 tenía 9 años cumplidos.
Había en el ambiente una sensación de alegría y de ansiedad por una forma de gobierno bastante denigrada y muy poco respetada, la democracia.
Se respiraban nuevos aires, frescos y libres de sangre. Daba la impresión que Alfonsín ganó por su mensaje pacificador y conciliador.
Queríamos paz, necesitábamos tener tiempo para pensar, lejos del quilombo, del ruido de las patotas y las quemas de cajones de los muchachos peronistas (pobre Perón!!) de Herminio Iglesias y el híbrido Ítalo Argentino Luder.
Con el paso del tiempo su gobierno me fue desilusionando. Como todos, pasé por la bronca de que mi familia no llegara a fin de mes, de bancarme las subas de precios, la interminable inflación.
Me harté de ver el dólar explotar, de los cambios de minitros de economía, del Austral, de los despidos, de los 13 paros.
Sufrí el dolor de la impunidad con las Leyes del Punto Final y la Obediencia In-Debida.
La frutilla del postre fue el maquiavélico Pacto de Olivos.
Y lo puteé, lo maldije, juré no escuchar más sus discursos, no leer más sus artículos opinando sobre algo que, según entendía yo, no supo hacer...gobernar.
Pero el tiempo me despabiló. Me dí cuenta lo estúpido y lo pendejo que fui.
Quise que Alfonsín fuera un superhéroe. Que nos llevara a la gloria perdida. Le pedí eso y más a un hombre, solamente un hombre que tuvo el terrible trabajo de ser presidente.
La historia me demostró que no hizo lo que quiso sino lo que pudo.
Con los gremios en contra. Con el peronismo en oposición, nunca constructiva, como siempre destruyendo. Con la Iglesia y la sociedad pidiendo a gritos por los militares.
Con los milicos cargando el fúsil caliente, humeante y sedientos de poder.
Con los resabios de los grupos armados setentistas que seguían creyéndose los salvadores de la patria inventando revoluciones.
Con los medios que se negaban (aún lo hacen) a revisar su pasado de golpistas y asustando con sus tapas el cerebro de la población infundiendo el pánico.
Me dí cuenta tarde, reaccioné a destiempo.
Alfonsín se equivocó mucho y feo, tenía un carácter duro y difícil pero es el único ex-presidente que puede caminar tranquilo por la calle sin custodia y sin ser puteado, no sé por qué. Será porque no robó, porque sostuvo ideas aunque esté errado. O será porque fue un BUEN TIPO.
Así de simple y complejo. Fue un buen tipo y además político. Dos cosas que hoy no van de la mano.
O, como reza un dicho, "No es que haya sido el mejor, sino que los que vinieron fueron peores que él".
Salud Alfonsín!!! Y perdón, aunque no votaría por Usted.

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