viernes, 10 de octubre de 2008

Paren el mundo que me quiero bajar!!!

Tengo serios conflictos internos. En realidad los vengo teniendo desde la adolescencia, lo que ocurre es que a medida que el tiempo pasa, en lugar de ir resolviéndolos o encontrando el camino, van perfeccionándose.
Voy discutiendo dogmas que me fueron enseñados y "metidos" durante muchos años sin posibilidad de repregunta o cuestionamiento. Uno de ellos, sin dudas, era la religión y la existencia de dios y el otro, la creencia de que el capitalismo, en sus distintas versiones, más light, moderado o menos salvaje era la mejor opción en economía que nos podía pasar.
He pasado mi secundaria ochentosa en un mundo bipolar, donde todo era bueno o malo, era dios o el diablo, el cielo o el infierno, Malvinas Argentinas o Falklands inglesas y EEUU y sus amigos de la OTAN o la URSS y sus aliados del Pacto de Varsovia en la guerra fría.
He escuchado despotricar contra el mundo pro-oriental (incluyendo Cuba) que vivía bajo el paragüas de la opresión, la injusticia y la pobreza de un régimen Comunista expropiador de pensamientos, almas y posesiones y alabar las bondades de un régimen occidental lleno de justicia, libertades individuales y bonanzas económicas que el dios Capital nos regalaba.
Era la puja del estilo D'artagnan y sus mosqueteros, entre el "todos para uno" (capitalismo) y el "uno para todos" (comunismo).
Y un día ocurrió. La caída del Muro de Berlín y la Perestroika, unidas, certificaron la defunción de una forma de vivir y dieron el espaldarazo necesario al único caminoi a la salvación de la humanidad.
Y algo de razón tenían, la pesada mano de un poder castrador por sobre el individuo no es una opción aceptable. Millones de personas que, cual gran tablero de ajedrez, se movían de acuerdo a la voluntad del ser superior llamado ESTADO.
Teníamos todo. Dios nos salvaría el alma y el capital la economía. Todas las respuestas a la pobreza, a la desocupación, al hambre, a las desigualdades estaban en los libros de Adan Smith y sus abyectos predicadores del amor por el "poder del tener".
Cientos de metros de papel y tinta que los diarios como El cronista Comercial, Ámbito Financiero, La Nación y Clarín gastaban en publicitar a los enormes gurúes de moda que nos vendieron la frase "El capital es incontrolable, el estado es un sirviente grande y bobo que debe limitarse a proteger la propiedad privada e intervenir muy limitadamente en la actividad económica".
Estaba claro, sólo sobreviven las personas con capacidad para los grandes negocios cuya características son bien identificables, cero solidaridad, cero moral, cero respeto por el otro, todo prójimo que se acerca es un potencial cliente o un enemigo cuya competencia desleal viene a sacarle la comida de la boca a mis hijos.
El capitalismo, puro, sin medias tintas, nos enseñó que el que gana (por cualquier medio) es un ejemplo a seguir y los perdedores son aquellos que se contentan con la mediocridad del trabajo y los bienes que poseen, sin tener aspiraciones.
Por mirar el mundo con esos ojos es que creamos la categoría de "DESCARTABLE" e incluímos a aquél que no cumpliera con los parámetros de la sociedad de consumo. En un bolsa de residuos fueron a parar jubilados, menores, pobres, desempleados, enfermos y analfabetos.
Y ahora, dónde están los sabios defensores de la propiedad privada?? Rogando de rodillas que ese mismo estado, al que trataron de tonto necesario para tener al pueblo controlado, los proteja de la hecatombe, pague sus deudas, cancele sus hipotecas, devuelva sus ahorros, salve a los bancos, en síntesis, que todos esos negros de mierda llamados pobres le limpien las cagadas que esta "gente de bien, fina y delicada" ha hecho con el mundo.
Esta crisis económica y financiera les dió una bofetada en el mismo corazón del capitalismo salvaje, EEUU, Suiza y la Unión Europea. Y encima nos toca también a nosotros!!!
Allí los vemos, cacerola en mano, golpeando en los bancos y con pancartas pidiendo que las empresas dejen de despedir personal. Pensar que durante años ellos nos veían a través de sus plasmas de 45" como subdesarrollados muertos de hambre que saqueaban supermercados y cortaban rutas. No eran iguales a nosotros pero hoy nos parecemos demasiado.
Alguien debería pedir perdón, decir nosotros también nos equivocamos.
Claman por alguien que querían muerto. Piden que el Estado sea Dios y los salve!!
¡¡¡God saves the Banks, God saves the capital!!!
No pensé vivir para contarlo.

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