viernes, 3 de octubre de 2008

Hagan sus apuestas, señores rascabolas del estado!!!

Ay, muchachos del concejo santafesino, qué cosa rara toman en el desayuno? Pensar en cerrar el casino de 7 a 13 porque los empleados públicos salen de su trabajo para ir a tentar a la buena suerte merece una expresión "cletocobeana" MI VOTO NO ES POSITIVO.
Si de matar al mensajero de las malas noticias se trata, entonces, además del casino, deberíamos cerrar la peatonal para evitar el cafecito de la media mañana, o el maremoto de compras compulsivas apenas cobran su sueldo, habría que confiscar los libritos de Avon, Tsu y Fuller por vender ilusión de belleza al alcance de la mano en formato de crema humectante, tendríamos que procesar al canillita que emboba a los empleados con las Paparazzi, Pronto o el interminable suplemento deportivo que genera enconos personales, boicots y traiciones por ver quién es el Gran DT de la semana.
Quememos ya las plantaciones de yerba y té que tanta acidez provocan y censuremos la harina de trigo con sus adictivos subproductos panaderiles llamados bizcochos, facturas y demases y que, impunemente, alimentan el colesterol y ayudan a que sus nalgas se deformen en los asientos, Gendarmería tendría que confiscar las cientos de bolsos que ingresan por semana con mercaderías de Bolivia, La Salada y Once, se debería evitar "sacar fotocopias" porque es un tour de 2 horas y volver a permitirse fumar en los espacios públicos, porque de esa forma no saldrían a la vereda a fumarse un puchito en 45 minutos. (desde que se tomó la decisión de dejar salir para fumar fue raro ver cómo creció la gente con ese vicio, aún cuando antes lo detestaba).
Si queremos ver trabajo por qué no prohiben el uso indiscriminado de la telefonía pública y de esa manera evitamos escuchar grandes conversaciones familiares que no nos interesa, o el concierto inentendible de radios que gobiernan el aire de las oficinas que van de las Spika a los poderosos MP5.
No podemos olvidarnos de encarcelar a los vendedores de bingos, quinis, rifas y quinielas clandestinas que despiertan el amor por las matemáticas del personal que combate entre sí por quedarse con el 48, el morto qui parla, o por el 71, el excremento, "porque pisé caca de perro antes de entrar".
Mención especial para los profesionales de la salud que con tanta dedicación y esmero consiguen encontrar enfermedades "sicosomáticas" en personas que, aparentemente, están sanas y aconsejan reposo por el tiempo que el paciente considere necesario.
No obviemos a los siempre recordados e intrincados reglamentos que nos dan el sabio permiso de faltar porque murió una tartataratataa abuela lejana (art.2535444), porque doné sangre (art.2225453), porque tuve un "imprevisto" (art.555555) o porque "me vino" (art. lina con alas) y siguen los "articuleados". Los mismos reglamentos que dejan realizar asambleas sorpresivas, a cualquier hora y en cualquier lugar, pero que comienzan justo cuando me estaban por atender. A eso lo llamo ejercitar la democracia.
Párrafo aparte merecen los sistemas, esos malditos seres que nunca vimos pero que siempre tienen la culpa de todo, sobre todo de la ausencia de ganas de trabajar, cuántas veces hemos escuchado: "se cayó el sistema", pónganlo en un andador, mierda!!!
Si todo esto no consigue evitar la "fuga de cerebros" podrían implementar un sistema de premios y castigos llamado "si no puedo con ellos, me uno" donde, aquel que tenga asistencia perfecta en el mes, reciben $100 en fichas para la ruleta, o si atienden con "respeto y buena voluntad" se lleva 10 cartones para el bingo.
Habría una remota posibilidad de conseguir que el personal trabaje, sería cometiendo una locura, la locura de sancionar, amonestar, suspender o cesantear a aquel que no cumpla con su deber.
Se preguntaron por qué no pasa lo mismo con los empleados de comercio, con los obreros de la construcción o las empleadas domésticas?? Es de suponer que si piden 10 minutos para el baño, problamente los DESPIDAN por ir al casino, "casi-nada", no? La culpa la tienen ustedes por no tener a grandes dirigentes sindicales como Maguid, Hoffmann y Leoni, que a ritmo de bombos consiguen beneficios que otros no y dejaron que la conciencia del ciudadano común se creara la imagen de un empleado público asociado a un parásito. Pero, qué quieren?? Que igualemos el empleo público con el privado y se terminen dándose cuenta de la cantidad de personas que tenían escondido el hábito del laburo??
Naaaaaaaaa, ni en joda, che!!!
PD: Si alguien se enojó con lo que leyó, que me la fume!!! Todo esto no está basado en ninguna investigación periodística, estas líneas fueron concebidas por el más oscuro sentimiento de ENVIDIA, ENVIDIA Y ENVIDIA, siempre quise, quiero y querré formar parte de esa logia llamada empleado público.
Sí, sangro por la herida!!! Déjenme putear tranquilo, es una forma de vengarme!!!



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